Y usted paseante viene de ver la Giralda y la Catedral y como no el Alcázar, solo caminar unos minutos y se encontrará frente al hotel Alfonso XIII toda una joya arquitectónica, contemple este símbolo del 29, la hermosura seductora de su agradable planta, muestra también de la hostelería sevillana, entrar dentro ya merece la pena aunque sea para tomarse un café o una copa de oloroso en esos corredores de la planta baja que rodean su embriagador patio. Se trata de un descanso para a continuación bajo la sombra bamboleante de la…
GIRALDA
Giralda en prisma puro de Sevilla,
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.
Si su espejo la brisa enfrente brilla,
no te contemples –ay, Narcisa– en ella,
que no se mude esa piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla.
Al contraluz de luna limonera,
tu arista es bisel, hoja barbera
que su más bella vertical depura.
Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura.
Gerardo Diego
Salimos del Hotel Alfonso XIII, y compartiendo vecindad se encuentra la Universidad Hispalense, un edificio impresionante cuya fama se debe a haber sido la antigua Real Fábrica de Tabacos, Palacio de la industria, como le llama el profesor Bonet Correa, “Escorial tabaquero” como la describió Richard Ford, el viajero inglés a mediados del XIX. “Asombran sus vastas dimensiones y majestuosa fachada”… “fue a la vez concebido como un gran contenedor capaz de albergar dentro de sus muros un ingente número de trabajadores, bestias de carga y acémilas para mover ingenios y un mundo sin fin de máquinas y aperos”.
Pase para dentro a sentirse protagonista en esa gloria de creatividad por la que se puede deambular, cruzarla de una parte a otra con toda libertad y así soñar un poco. Se advierte esto, porque son muchas las veces, diariamente, que curiosos forasteros admiran esta joya, cuna emblemática del mito sevillano y de los viajeros románticos del siglo XIX, con curiosidad y timidez de entrar en ella.
Lo pueden hacer con naturalidad y con la ayuda de la capacidad imaginativa, a lo mejor ver a Carmen seductora y trágica, navaja en la liga, que en cualquier momento aparecerá, pues ya se sabe, que los mitos nunca mueren, incluso cuando la publicidad se apropia de ellos.
Y ahora, impregnado de esa historia de amor nos iremos acercando a ese Parque chiquito y coqueto lleno de tonos distintos sostenidos por los poetas, la luz y el agua. Pero antes, una grandiosa obra de la arquitectura sevillana.


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