lunes, 11 de agosto de 2014

Glorieta de Gustavo Adolfo Bécquer.



Bajo el gigantesco taxodio plantado en 1850 se encuentra este singular monumento al autor de  “Rimas y leyendas”, elevado sobre un labrado pedestal que arranca  desde un banco circular que rodea su tronco. Estamos ante la glorieta del gran poeta Gustavo Adolfo Bécquer, cobijada,  sombreada por esta elevación natural, vegetal. Este árbol, que cuando al cielo roza por su altura: susurrará mecido por sus ramas: “Bécquer, siempre Bécquer”, lo que nos recuerda al inmenso poeta de Moguer, Juan Ramón Jiménez, tan fascinado siempre por Sevilla y su poeta.

¡Sevilla, ciudad tuya,
ciudad mía!
                     
En todas las glorietas del Parque que estamos visitando, la conjugación de autor, obra y lugar ha logrado ser plasmada por los distintos artistas que las crearon con gran sensibilidad, pero en la de Bécquer, este juego es todo una diana de Cupido que enreda poesía, escultura y naturaleza. Una inspiración lograda donde el tiempo parece haberse detenido en un racimo de Rimas: ¿Cuál de ellas? Son tantas y tan bellas, consiguiendo aislarse hasta quedar flotando en el ambiente de la obra: poeta y escultor bajo una fronda inimitable,  medida penumbra, algo de trasluz, para leer  versos a media voz. Coger tu mano, niña bonita. ¡Te quiero tanto!
Amor, herido o muerto, puñal clavado, yace tendido a un lado del poeta, mientras que en el opuesto se presenta en actitud de herir a esas tres mujeres que representan la pasión amorosa en Bécquer: el amor que llega, el amor presente y el amor que muere, y un Cupido herido.
Junto a unos bancos situados en la glorieta se encuentra un anaquel donde, todas las mañanas, en un tiempo vivido ya perdido, estaban expuestas al servicio de los visitantes las obras  del poeta. Formando una pieza clave del decorado ambiental, en ese  reflexivo donde una desnuda belleza de claroscuro, luces y sombras invitan a la poesía y a introducirse en uno mismo.


¡Qué hermoso es ver el día                              
¡Qué hermoso es, tras la lluvia                       
 coronado de fuego levantarse,                          
del triste otoño en la azulada tarde,
 y a su beso de deslumbre                                      
de las húmedas flores
brillar las olas y encenderse el aire!                  
el perfume beber hasta saciarse!



Actualmente grupos de poetas acuden a la glorieta para celebrar diversas fechas líricas y  lecturas poéticas  con asistencia de un público amante del poeta y la poesía en general que ha tomado este conjunto arquitectónico como punto de reconocimientos y reivindicaciones.
Este monumento homenaje a Bécquer fue inaugurado en 1912, debiéndose su idea a los hermanos Álvarez Quintero, quienes también participaron económicamente, siendo su conjunto obra del escultor Lorenzo Coullaut Valera. Hasta 1974 fue el único monumento dedicado al autor de Rimas y Leyendas y Cartas desde mi celda, en toda España. Decidía que a muy pocos sorprende, pues ya es sabido, aunque se pregone lo contrario, el desprecio semioculto que los poderes tienen a la poesía y la literatura. En resumen, a la cultura sorprendente de un pueblo.

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