viernes, 31 de octubre de 2014

Glorieta de Concha Piquer


Cantó como los ángeles con su voz suave y seductora ese cuplé español que ninguna otra pudo superar. Y en sus romances de amor ha quedado en la historia de la Canción Española el de aquella flor de Sevilla que murió de amor, para que todo el pueblo la cantara hasta hacerla suya, cosas de esta ciudad, que lo mismo embruja que te hace llorar, hasta hacer  pasar a la historia una pasión amorosa.





María de las Mercedes 
mi rosa más Sevillana, 
porque te vas de mis redes 
de la noche a la mañana. 
De amores son mis heridas  
y de amor mi desengaño,    
al verte dejar la vida  
a los dieciocho años. 
Te vas camino del cielo 
sin un hijo que te herede. 
España viste de duelo 
y el Rey no tiene consuelo: 
María de las Mercedes

Nació el 8 de diciembre de 1908 en el seno de una familia humilde. Cuando contaba 11 años hizo su debut en el teatro Segueros de Valencia. Estudió canto con el maestro Laguna. Actuó en el Grao, Gandía, en los teatros valencianos Apolo y Kursaal.

Fue descubierta por el maestro Penella, que preparaba el estreno de su ópera El gato montés en Nueva York. El 13 de septiembre de 1922  en un entreacto de este estreno, interpretó la canción “El florero” de Penella. Pasó cinco años en Estados Unidos, cantando en Broadway y en muchos teatros.[1] En el año 1927, participó en la primera película sonora, El cantor de jazz (Tejas Singer, 1927, Alan Crosland), con Al Jolson.

Regresó a España, donde actuó en el teatro Romea de Madrid y en el Coliseum barcelonés, y rodó en París El negro que tenía el alma blanca, de Benito Perojo. Siguió con La bodega (1930, Benito Perojo), Yo canto para ti (1935, Fernando Roldán), La Dolores (1940, Florián Rey, Filigrana (1949, Luis Marquina)  y Me casé con una estrella (1951, Luis César Amadori). En 1933 contrajo matrimonio con el torero Antonio Márquez. Conoció al poeta y letrista Rafael de León y junto con Antonio Quintero y el maestro Manuel López-Quiroga y Miquel, crearon una serie de espectáculos donde aparecían canciones que se hicieron muy populares, como la copla “La Parrala”. Otras de sus canciones son “Tatuaje”, “Cinco Farolas”, “Ojos verdes”, “No te mires en el río”, “Los piconeros”, “La Lirio”, “Romance de la reina Mercedes”, “A la lima y al limón”, “Antonio Vargas Heredia”, “Cárcel de oro”, “La niña de la estación”, “No me quieras tanto”, “Yo soy esa”, “Y sin embargo te quiero”, sin duda alguna, una de las mejores cantantes de copla de España.

Muy conocido y tomado como ejemplo eso “Más baúles que la Piquer” porque viajaba con un montón de ellos, solía alquilar hasta  una casa allá donde iba de gira. Y nunca faltó en uno de sus baules el aceite de oliva.

martes, 14 de octubre de 2014

Glorieta de Juanita Reina



Reina de la Copla grande esta Juanita Reina. Juanita porque una reina del cante no se puede llamar Juana en vida, eso que queda para la posteridad y entre íntimos. Y con todos mis respetos, pues si Juana la Loca se hubiese dejado llamar Juanita desde niña, esa vida de amor imposible y locura a que la sometieron, podría haber sido algo menos triste y desgraciada en esa pasión anhelante y correspondida.

Pero esta Reina y señora de la copla nacida en la calle Parra, corazón macareno  y patios con flores de mayo, esos donde ella descubrió el cantar que haría su copla, por esos patios que ya se fueron con los cielos perdidos de Sevilla, como muy bien la dibuja y la mima Antonio Burgos, quien mejor la ha  pintado con su rica prosa sevillana.

 “Fue como una Montserrat Caballé de la copla. Había empezado de Juanita y ha muerto de Doña Juana, en el supremo trono de las grandes estrellas de la canción andaluza, que en la época de sus grandes triunfos, de sus grandes películas, de sus grandes giras, era todavía el cuplé. Por delante, en el tiempo y en el espacio de escribirle a España una memoria sentimental, estaba Doña Concha. Piquer naturalmente. Pero los macarenos de Sevilla decían que dónde se va comparar, que la valenciana diría la copla con más perfección, pero que Juanita la cantaba con más sentimiento. Nuestra. Abría el “Capote de grana y oro” y era la plaza del Arenal la que estaba en aquellos escenarios de España y del mundo que conquistó por los terrenos de adentro ante el poderío orgulloso de la Piquer”. Antonio Burgos.

Y ahí queda la copla hecha jardín entre cuatro columnas, como un ruedo cuadricular para tararear cuando huela a Domingo de Resurrección y Maestranza los versos de su “Francisco Alegre y olé”, que tanto hizo soñar a aquellos niños que quisieron ser toreros, que la copla recuerda cada vez que Juanita esparce sobre el Parque su voz inconfundible de Reina y señora.


El los carteles han puesto un nombre
que no lo puedo olvidar
“Francisco alegre, y olé, 
Francisco Alegre, y olá”.
La gente dice “vivan los hombres,
cuando lo ven torear, y yo rezando por él
con la boquita cerrá”.

Desde la arena me dice “niña morena”,
¿Por qué me lloras, carita de emperaora?
Dame tu risa, mujer,
que soy torero andaluz
y llevo la cuelo la cruz de Jesús
que me diste tú”

Francisco Alegre, corazón mío,
tiende su capa sobre la arena del redondel.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Glorieta de Benito Mas y Prat



Tan justa y digna glorieta a la memoria del ilustre popular novelista  Más y Prat se inauguró en 1924, fecha en la que se entregó al Ayuntamiento de Sevilla, ya que su realización  fue fruto de una suscripción popular del pueblo sevillano. Una forma sencilla y real de cómo rendir homenaje y reconocimiento a quien canto y amó con devoción. Porque Mas y Prat fue sevillano del pueblo de Écija y autor de la novela La redoma de Homunculos, padre del también fecundo novelista José Mas y Prat. Nació en Écija y por tanto paisano de un clásico de la literatura española. Me refiero a Vélez  de Guevara el autor de El diablo cojuelo.

Se encuentra su glorieta situada al lado poniente del Parque, también la creación se debe al arquitecto Aníbal González; el busto del escritor, situado en un pedestal elevado en una hornacina, fue esculpido por el célebre y peculiar escultor sevillano Antonio Castillo Lastrucci, excelente imaginero y amante de mujeres. Cuentan que vivía en la misma casa con dos buenas señoras, una en la planta baja y otra en la de arriba. Todo un arte del saber estar y templar entre dos amores. Este gran imaginero está enterrado en la Iglesia de la Iniesta en San Julián. Sevilla es capaz con su burla burlando de la paradoja.

La glorieta de ladrillo tallado es de forma circular, la rodea un banco, los extremos están ocupados por  unos anaqueles, que,  como  en otras glorietas, en ese tiempo tan olvidado donde el respeto formaba parte del estilo de saber estar, sirvieron  para exponer las obras del poeta y novelista  ecijano. Su hijo, también buen novelista.

Fue un hombre culto y de una gran sensibilidad, se salvó de ser marinero y administrador del negocio del padre. Su vida estaba destinada a ser poeta, un poeta de versos con gran influencia de Bécquer.


Quisiera ser el nardo que reposa
En el templado asilo de tu pecho;
El collar que acaricia tu garganta,
La blanca seda cárcel de tu cuerpo


Un cuarteto donde se palpa la influencia del autor de las Rimas, ese inmenso poeta que ilumina toda esta esculpida geografía gracias a la artesanía del hombre y la feminidad de la inspiración.