lunes, 11 de agosto de 2014

La Plaza de España puerta del Parque.




La Plaza de España significó el proyecto más emblemático de la Exposición Iberoamericana del año 1929, fue proyectada por el arquitecto sevillano Aníbal González, que también era arquitecto director del evento expositivo, fue ayudado por un buen conjunto de colaboradores, entre los que se encontraban el ingeniero José Luis de Casso y el arquitecto Aurelio Gómez Millán. Las obras de construcción comenzaron en el año 1914, resultando el proyecto más ambicioso y costoso de la Exposición, llegando a trabajar en su construcción mil hombres al mismo tiempo, puede resultar asombroso, cómo una ciudad en situación económica difícil en esos años, se embarcó en un proyecto de semejante magnitud. En 1926, tras la dimisión de Aníbal González de su cargo de director de la Exposición, asume la finalización del proyecto el arquitecto Vicente Traver, que terminó los cerramientos del recinto y añadió la fuente del centro de la Plaza.

Sobre tan emblemático el arquitecto Victor Pérez Escolano señala que “La Plaza de España es una realización arquitectónica muy notable. Se desarrolla formando un semicírculo de 200 metros de diámetro y ocupando 50.000 metros cuadrados. Asombra ver cómo una Sevilla en situación económica difícil  en el año 1914 se embarca en un proyecto de semejante magnitud”.
El propio arquitecto Aníbal González  señala: “Me he inspirado en el renacimiento español. Claro está que modernizándolo, interpretándolo, según la idea fundamental, por decirlo así, que me ha servido de norma para cuanto he realizado en Sevilla. Y este secreto estriba en que en Sevilla, la patria del color, el color debe tratarse de modo  que realce los valores de la construcción. Y para ello la cerámica es un elemento ideal, sin olvidar la armonía obtenida por el juego de otros elementos”.
En el corazón de la plaza la fuente central, obra de Vicente Traver, creación bastante cuestionada al romper  la rotundidad de vacío del espacio. El canal que contiene es cruzado por cuatro puentes que representan los cuatro antiguos reinos de España. En las paredes de la plaza se encuentran una serie de bancos que delimitan el espacio de las cuarenta y ocho provincias españolas colocadas en orden alfabético, en los que se representan para cada una de las provincias, su escudo, el mapa y algunos hechos históricos destacados de la misma.

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