lunes, 15 de septiembre de 2014

Glorieta de la Concha



La Glorieta figura ya, en las perspectivas dibujadas del Parque en el año 1913 por J.C. Forestier. Su diseño ordenado y clasicista, combinado con los toques de cerámica local, refleja la síntesis que ofrece en mucho de sus diseños para el Parque.

Situada al borde de la avenida de Pizarro, esta glorieta fue nombrada así por una concha de cerámica (ya desaparecida), de color cobrizo, que tenía la fuente central que la preside. Son de destacar la combinación de colores blanco, azul y cobrizo de los azulejos de la fuente, bancos y muretes del recinto. En los parterres laterales de setos de bonetero (Euonymus japonicus) y representando las estaciones del año, se exponían cuatro esculturas. El resto del conjunto, donde aparecen también dos árboles de Júpiter (Lagerstroemia indica) y a sus bordes, palmeras de la fortuna (Trachycarpus fortunei) crea un ricón de luz y colores donde la calma invita a escuchar las Cuatro Estaciones de Verdi.

Pero si la concha desapareció quedó la poesía. Y así cantó Pedro Salinas su encanto:

Entreabierta, curva, cóncava,
su albergue, encaracolada, 
mi mirada se hace dentro. Azul, 
rosa, malva, verde, tan sin luz,
 tan irisadas, tardes, cielos, nubes, 
soles, crepúsculos me eterniza.

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